jueves, 4 de enero de 2018

NADIE DIJO QUE FUERA FÁCIL

LAS MUJERES PRIMERO 

ABUELOS MATERNOS

Antonio Jarillo, toledano, hombre simpático, extrovertido, ¿estudió derecho?, funcionario de cierto nivel del Ministerio de Fomento[1], finales del siglo XIX.
Victoria de la Espada, malagueña muy salada, dijo siempre que no se casaría nunca con un Antonio, ¡y menos si tiene bigote! pero se casaron...

Nacieron cuatro hijos vivos Antonio (10 años mayor que Julita) Julita (nombre de una abuela materna), una año y pico después Victoria y el pequeño Rafael cuatro años después.

Julita, ¡no Julia!, un nombre que en la familia ha supuesto no pocas discusiones con las autoridades administrativas. No es un diminutivo. Es el nombre de la madre de San Quirico[2].

Tenían un vivir bastante razonable. Antonio, además de su trabajo como funcionario, cultivaba  una afición- profesión en aquel tiempo novedad y audacia, la fotografía, que ejercía por las tardes. Parece que se conservan en la familia algunas de sus fotos con el sello “Estudio Fotográfico Jarillo” (si la encuentro os prometo compartirlas).
Vivían en un nuevo barrio popular entre la gente joven con cierto nivel de ingresos, el barrio de Arguelles, esquina con Guzmán el Bueno, antiguo barrio de Pozas. Piso primero.







Por esa calle pasaba todos los días un joven sargento, no llegaba a los veinte, hacia el Regimiento Inmemorial del Rey nº 1, situado detrás de lo que hoy es el Cuartel general del Ejército del Aire. Veía jugar en el balcón del primer piso a dos niñas pequeñinas  (7 y 8), muy monas, que le llamaban la atención y le saludaban. El sargento unos años más tarde, se convirtió en oficial de Marina. La niña de nueve, años más tarde, se convirtió en una atractiva joven. Y ambos se convirtieron en marido y  mujer. 




Esta joven y feliz familia (Jarillo de la Espada) sufrió un duro revés que marcaría profundamente sus personalidades y el devenir de nuestra historia común.
Antonio Jarillo falleció y dos años más tarde murió su esposa Victoria. No sabemos la causa de sus muertes. Julita tenía diez años, su hermana 12. Antonio estaba terminando el bachiller y quería ser ingeniero. El pequeño Rafael 5. Huérfanos. Sin patrimonio.






[1] Mediante Real decreto de 9 de noviembre de 1832, de Victoriano de Encima, se creó en España el Ministerio de Fomento, bajo la denominación de Secretaría de Estado y del Despacho de Fomento General del Reino. Su ámbito de competencia era muy amplio y comprendía áreas de política gubernamental que con el devenir de los años, se irían escindiendo en los Ministerios de EducaciónCulturaAgriculturaInteriorSanidadIndustria y Comercio. En 1851 adquiría ya la denominación que más ha perdurado: Ministerio de Fomento, que a la altura de 1869 contaba con las Direcciones Generales de Instrucción Pública y de Obras Públicas, Agricultura, Industria y Comercio. Un año después se creaba el Instituto Geográfico Nacional, que se incorpora desde el primer momento a Fomento.

[2] Julita  (en griego: Ιουλίττα) y su hijo Quirico (en griego Κήρυκος), también conocido como Quirce, eran cristianos naturales de Licaonia (Asia Menor) que emigraron a Tarso huyendo de la persecución decretada por el emperador Diocleciano. La tradición cristiana relata que en el año 303 fueron detenidos por el gobernador Domiciano, y que el pequeño Quirce murió por declarar su fe, durante el martirio de su madre, asesinado con brutalidad por el propio juez que vigilaba el cumplimiento de la sentencia. Ambos cadáveres fueron arrojados a una fosa común, de donde unos cristianos, según la tradición, los sacaron para darles sepultura.