LAS MUJERES PRIMERO
ABUELOS
MATERNOS
Antonio
Jarillo, toledano, hombre simpático, extrovertido, ¿estudió derecho?, funcionario
de cierto nivel del Ministerio de Fomento[1], finales del siglo XIX.
Victoria
de la Espada, malagueña muy salada, dijo siempre que no se casaría nunca con un
Antonio, ¡y menos si tiene bigote! pero se casaron...
Nacieron
cuatro hijos vivos Antonio (10 años mayor que Julita) Julita (nombre de una abuela materna), una año y pico
después Victoria y el pequeño Rafael cuatro años después.
Julita,
¡no Julia!, un nombre que en la familia ha supuesto no pocas discusiones con las
autoridades administrativas. No es un diminutivo. Es el nombre de la madre de
San Quirico[2].
Tenían un
vivir bastante razonable. Antonio, además de su trabajo como funcionario, cultivaba una afición- profesión en aquel
tiempo novedad y audacia, la fotografía, que ejercía por las tardes. Parece que
se conservan en la familia algunas de sus fotos con el sello “Estudio Fotográfico
Jarillo” (si la encuentro os prometo compartirlas).
Vivían en un nuevo barrio popular entre la gente joven con
cierto nivel de ingresos, el barrio de Arguelles, esquina con Guzmán el Bueno,
antiguo barrio de Pozas. Piso primero.
Por esa calle pasaba
todos los días un joven sargento, no llegaba a los veinte, hacia el Regimiento
Inmemorial del Rey nº 1, situado detrás de lo que hoy es el Cuartel general del
Ejército del Aire. Veía jugar en el balcón del primer piso a dos niñas
pequeñinas (7 y 8), muy monas, que le
llamaban la atención y le saludaban. El sargento unos años más tarde, se convirtió
en oficial de Marina. La niña de nueve, años más tarde, se convirtió en una
atractiva joven. Y ambos se convirtieron en marido y mujer.
Esta joven y feliz familia (Jarillo de la Espada) sufrió un
duro revés que marcaría profundamente sus personalidades y el devenir de
nuestra historia común.
Antonio Jarillo falleció y dos años más tarde murió su esposa
Victoria. No sabemos la causa de sus muertes. Julita tenía diez años, su
hermana 12. Antonio estaba terminando el bachiller y quería ser ingeniero. El
pequeño Rafael 5. Huérfanos. Sin patrimonio.
[1] Mediante Real decreto de 9 de noviembre de 1832, de Victoriano de Encima, se creó en España el Ministerio de Fomento, bajo la denominación de Secretaría de Estado y del Despacho
de Fomento General del Reino. Su ámbito de competencia era muy amplio y
comprendía áreas de política gubernamental que con el devenir de los años, se
irían escindiendo en los Ministerios de Educación, Cultura, Agricultura, Interior, Sanidad, Industria y Comercio. En 1851 adquiría ya la denominación que más ha
perdurado: Ministerio de Fomento, que a la altura de 1869 contaba con las
Direcciones Generales de Instrucción Pública y de Obras Públicas, Agricultura,
Industria y Comercio. Un año después se creaba el Instituto Geográfico Nacional, que se incorpora desde el primer momento a Fomento.
[2]
Julita (en griego: Ιουλίττα) y su hijo Quirico (en griego Κήρυκος), también conocido
como Quirce, eran cristianos
naturales de Licaonia (Asia Menor) que emigraron a Tarso huyendo de la
persecución decretada por el emperador Diocleciano. La tradición
cristiana relata que en el año 303 fueron detenidos por el gobernador
Domiciano, y que el pequeño Quirce murió por declarar su fe, durante el
martirio de su madre, asesinado con brutalidad por el propio juez que vigilaba
el cumplimiento de la sentencia. Ambos cadáveres fueron arrojados a una fosa
común, de donde unos cristianos, según la tradición, los sacaron para darles
sepultura.

